viernes, 19 de mayo de 2017

Agustín Fuica: "¡A vivir la vida!"


La historia del jugador tombino que con tan sólo quince años se enfrentó a la leucemia.

Deben existir pocas cosas más injustas que un niño o adolescente con cáncer. Lamentablemente Agustín, lateral izquierdo de las inferiores del Expreso, debió lidiar con esa terrible enfermedad pero logró sobreponerse y contar su historia de superación.

Fue un 4 de mayo de 2015 cuando le diagnosticaron leucemia. "Estaba entrenando y me empezó a doler el estomago. Me retire del entrenamiento y me sentía muy cansado entonces mi papá, José Luis, decidió llevarme al Notti" cuenta Agustín. En ese hospital le diagnosticaron leucemia, su padre fue el encargado de decirle "Me dijo llorando Agus tenés una enfermedad fea y nos abrazamos. Ahí me contó que yo tenía leucemia pero en ese momento también me dijo vamos a pelear para salir adelante juntos"

Esa misma noche quedó internado. Después de un mes de quimioterapia pudo volver a su casa, aunque los  controles y las punciones continuaron por casi un año. Sus familiares y amigos siempre estuvieron ahí para apoyarlo "Mi papá me ayudaba a no darme por vencido me daba mucha fuerza al igual que mi mamá Erica, mis hermanos Alexis y Valentina y mis amigos".
Agustín con parte del plantel.
 También el plantel de primera "Recibí visitas de algunos jugadores de Godoy Cruz como Jaime Ayoví, Pol Fernandez, Fer Zuqui, Fabrizio Angileri o Kevin Mercado. Incluso Ángel González compartió la mesa conmigo"

A pesar de la quimioterapia, Agustín tuvo que ser transplantado. El primero de marzo del año pasado su hermana Valentina de tan sólo seis años -actualmente tiene siete- le donó médula osea y el transplante realizado en el hospital Austral de Buenos Aires resultó exitoso. Tras tres meses allí pudo volver a la provincia.

Las casualidades del destino quisieron que exactamente un año después de que le diagnosticaran la enfermedad y para sorpresa de los médicos volvió a entrenar. Poco a poco retorna a su rutina normal que entre el colegio y los entrenamientos lo aleja por más de doce horas de su casa.
Agustín luciendo el número tres.

Hace casi un mes, Agustín volvió a jugar. "Fue con Beltrán cuando entré se me puso la piel de gallina y tenía ganas de comerme la cancha" A lo que agregó "Estuve dos años sin jugar y poder volver después de todo lo que me paso es verdaderamente un milagro".



El lateral izquierdo cuyo ídolo es Marcos Rojo sueña con poder conocer a Messi y visitar al Papa Francisco en el Vaticano. Sin embargo, su mayor anhelo es "Que se encuentre una cura contra el cáncer y que no sea tan agresivo el tratamiento para sanarse". 

Por último, Agustín Fuica deja un consejo que debe ser imitado por todos "¡A vivir la vida!" dice el joven que ya ganó el partido más importante.






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